No por trabajar más horas, usted es más productivo

¿Cuál es el secreto para ser el mejor empleado de su compañía? Pues trabajar lo justo: ni mucho ni poco. Eso halló una investigación realizada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), publicada en la revista The Economist, tras examinar la cantidad de horas laboradas en varios países durante 22 años. El estudio, de 2016, concluyó que el nivel de productividad cae si las personas trabajan más de 48 horas a la semana.

No solo se afecta el desempeño en las empresas, también la salud de los empleados. Otra investigación reciente, publicada en el Melbourne Institute Worker Paper, asegura que la sobrecarga laboral genera estrés y fatiga, lo que a su vez ralentiza las capacidades neuronales y las funciones cognitivas. Para reducir este efecto, los científicos australianos recomendaron reducir la jornada a 25 horas semanales, que puede distribuirse en 4 días o acortar el tiempo que se pasa en la oficina de lunes a viernes.

Gozar de tiempo libre suficiente es valioso tanto para el trabajador como para su empleador. Alex Soojung-Kim Pang en su libro, lanzado en 2016, Rest: why you get more done when you work less (Descanse: por qué hace más cuando trabaja menos) lo explica: no se puede hablar de descanso sin trabajo y viceversa.

“Mencionar uno nada más es como hablar de un romance y olvidar a uno de los amantes. No son fuerzas contrarias, son complementarias”, agrega el autor de este libro, bien reseñado por portales como The New York Times y Huffington Post.

De hecho, el agotamiento por causas laborales o estrés laboral, en inglés conocido como burn out, ya es una enfermedad reconocida por la OMS, según dice Carlos Vallejo, médico de la Facultad de Medicina de la Universidad de Antioquia e investigador principal de un trabajo que explora este fenómeno en los trabajadores del sector salud, uno de los más afectados por este nuevo trastorno.

Descansar, un asunto serio
En Japón el exceso de carga laboral generalizada es tal que ha llevado incluso a varios ciudadanos a perder la vida en los últimos años. En japonés a este fenómeno se le llama karoshi, muerte por exceso de trabajo. Es por esto que como una novedad en su forma de trabajo (jornadas laborales largas y pocas vacaciones), el gobierno nipón busca que sus trabajadores se tomen libre un lunes por la mañana al mes.

De esta manera el Ministerio de Economía de este país espera recortar la cantidad de horas extra que trabajan los japoneses y motivarlos a llevar una vida más equilibrada entre lo personal y lo laboral.

Ya es un asunto de salud pública. El gobierno reconoció 236 muertes por karoshi durante 2017. A esto se sumaron 208 casos de karojisatsu, un concepto que denota que el empleado se quitó la vida debido a problemas de salud mental que se originaron en su lugar de trabajo. Fue un episodio así en la empresa Dentsu en 2015 el que reabrió el debate sobre las muertes por esta causa. La empresa nipona violó las normas laborales; su empleada trabajó 105 horas de tiempo extra en un mes antes de desarrollar una depresión.

Hasta en las altas esferas

Esto no solo pasa en el lado más oriental del planeta. Occidente también está presentando cifras que alarman. Según Vallejo, 56 % de los médicos de urgencias del país presentan prevalencia para el síndrome del quemado, como también se le conoce en español.

Le está pasando a trabajadores pero también a gerentes con grandes responsabilidades y fuertes presiones laborales. Las acciones de la compañía de carros eléctricos Tesla Motors, por ejemplo, registraron una representativa caída después de una emotiva entrevista en la que Elon Musk –su fundador y también creador, entre otras, de Space X (que busca conquistar el cosmos)– admitió que padece de exceso de trabajo. En sus declaraciones describió sus semanas laborales de hasta 120 horas y cómo se redujo el contacto sus familiares.

Ya que el burnout, según cuenta Villegas, tiene tres características principales: agotamiento emocional y físico, una actitud cínica hacia las personas y las relaciones en el trabajo, y una sensación de que ya no se está logrando nada que valga la pena, no es extraño que la entrevista a Musk haya amedrentado a los inversionistas que tenían su dinero en sus empresas.

Según el Foro Económico Mundial, el agotamiento laboral le cuesta a la economía mundial cerca de 255 mil millones de libras esterlinas (1.024 billones de pesos); eso es dos veces la economía colombiana (PIB) de 2017.

Relájese y dedíquese a crear

Hay una paradoja en la vida de mentes inquietas como la del naturalista Charles Darwin, el cineasta Stephen King o la escritora Maya Angelou, quienes estuvieron obsesionados con su trabajo. Sin embargo, al revisar cuántas horas al día pasaron trabajando en sus biografías, aparece un número sorprendentemente pequeño.

¿Por qué?, ¿cuál era el secreto de estas mentes? Algunos simplemente asumen que eran personajes con inteligencias innatas y así funcionaban. Pero puede haber algo más. Para Soojung-Kim Pang el secreto está en la manera en que se descansa. En su libro relata cómo una comunidad de personas, incluidos científicos, artistas y escritores siguen este patrón de trabajo muy intensivo unas pocas horas al día más varios descansos deliberados: “son capaces de construir horarios diarios que les permiten recurrir a ese proceso en pequeños incrementos”, dice en el libro.

Aunque el descanso es algo que los humanos conocen de manera natural, Soonjung-Kim asegura que un individuo puede perfeccionar esta habilidad. Muchas personas interesadas en sacar el mayor provecho de su trabajo caen en las hojas de los libros que venden consejos sobre la productividad a través de las historias de empresarios que lograron llevar a cabo proyectos titánicos. Pocos, en cambio, buscan contenidos sobre cómo descansar mejor.

Para el psiquiatra de la Universidad de Antioquia Cristian Vargas, dedicar demasiado tiempo a una sola tarea es un riesgo físico y mental. “Que el 90 % de las actividades de una persona sean monótonas descompensará su cerebro”, dice el especialista.

“El desequilibrio de colgar la vida de una sola rama puede producir perdidas en el bienestar psicológico”, agrega y recalca la importancia de dedidicar tiempo en su justa medida a las relaciones interpersonales, a las actividades académicas, al ocio y a la salud.

Para Vargas nada es solo blanco o negro, al igual que Soojung-Kim Pangconsidera que la limpieza emocional es fundamental para tener bienestar y que los eventos estresantes que se presentan no se desvanecen leyendo libros de superación personal o contratando un coach.

“El descanso, más allá de sentarse a ver series toda la tarde, debería contemplar lo que se conoce como actividades de flujo, que son aquellas en las que se pierde la noción del tiempo. Media hora de patinaje, si es lo que a usted le gusta hacer, lo ayudarán a descansar mejor que una tarde viendo televisión desde el sofá”, agrega el psiquiatra.

También aclara que decirse a sí mismo todo el tiempo que las cosas están bien o que se es capaz como única estrategia no mejorará su situación: “sirve más cuestionar los pensamientos”, apunta.

Otra definición de descanso

Un gin tonic, los pies al aire, la espalda en una hamaca y una playa en frente son sinónimos de descanso para muchos.

No obstante, para las personas que participaron en el estudio de Soojung-Kim Pang, su idea de descanso fue más vigorosa que la idea de ejercicio de muchos otros. Estas son personas que realizan largas caminatas que cubren hasta 30 kilómetros en un día o escalan montañas en vacaciones. Para ellos, las actividades de descanso a menudo fueron demandantes físicamente y mentalmente atractivas, pero las experimentaron como reparadoras porque ofrecían un descanso completo de sus vidas laborales normales.

El ¡Eureka! de los científicos, según relatan historias como la de Arquímides que gritó esta expresión cuando descifró uno de los principios de la física, se presentaron en momentos de divagación. “Cuando nuestras mentes no tienen una cosa en particular en la que tengan que concentrarse, nuestros cerebros son bastante activos. Al hacer cosas como dar un largo paseo, tu mente subconsciente sigue trabajando en los problemas. La experiencia de tener la mente ligeramente relajada le permite explorar diferentes combinaciones de ideas, para probar otras soluciones”, afirmó Soojung-Kim Pang para una entrevista a la revista Scientific American.

En el libro Elogio a la lentitud del periodista económico Carl Honoré, el autor asegura que la cultura inculca el miedo a perder el tiempo, pero para él la paradoja es que la aceleración es la que hace a las personas desperdiciar la vida. Es de los que asegura que trabajar menos significa trabajar mejor y hace hincapié en una pregunta: ¿para qué es la vida?

Con ella busca que el lector se planteé seriamente a qué dedica su tiempo: “Nadie en su lecho de muerte piensa: ‘ojalá que hubiera pasado más tiempo en la oficina o viendo la tele’, y, sin embargo, son las cosas que más tiempo consumen en la vida de la gente.”

En una conferencia el Londres, Honoré preguntó a la audiencia: “¿se acuerdan cuando nos decían que los aparatos iban a trabajar por nosotros y que a finales del siglo XX la jornada laboral no pasaría de las 20 o las 25 horas semanales? ”El auditorio de la conferencia asintió. “Pues aquí estamos, trabajando 200 horas más al año que en 1970”.

Según este mundo ideal debían quedar muchos minutos para las familias, las actividades fluidas, para las cosas de cada uno. Pero, por ejemplo de acuerdo a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), el promedio de horas laborado al año en el país es de 2.193. Los colombianos trabajan 830 horas más que los alemanes, produciendo mucho menos.

Según el Foro Económico Mundial, los germanos tienen jornadas laborales de 35 horas semanales (con 24 días de vacaciones pagadas) y horarios estrictos. Y les funciona .

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